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03.10.2012

DIFERENCIAS ENTRE AVAL Y FIANZA

Cuando un acreedor se encuentra ante un moroso de poca solvencia, siempre pretenderá asegurar el abono de sus impagados y de los reconocimientos de deuda que se hagan.

Tanto los fiadores como los avalistas son terceras personas que no tienen ninguna relación con el nacimiento de la deuda, pero que sin embargo, se responsabilizan de su pago.

Estas personas refuerzan las garantías de una deuda, en el supuesto de que sean solventes.

En el lenguaje vulgar se denomina avalista a la persona que garantiza el pago, sin embargo, en el lenguaje jurídico, el aval solamente puede existir cuando hay títulos cambiarios, o sea, cuando una persona física o jurídica o una Sociedad Mercantil, garantizan la viabilidad de un documento cambiario.

La gran diferencia entre el aval y la fianza es que, en el primero, el tenedor de un título de crédito no tiene que demostrar nunca con carácter previo la insolvencia del avalado y podrá dirigirse directamente contra los dos, o únicamente, contra el avalista.

En la fianza, por el contrario, el fiador gozará de los beneficios de orden, exclusión y visión.

El beneficio de orden significa que en caso de impagado se deberá reclamar siempre contra el deudor principal, y después contra el fiador.

El beneficio de exclusión hace referencia a la posibilidad de que el fiador podrá oponerse a hacer efectiva la fianza, mientras no se hayan embargado y subastado todos los bienes del deudor principal.

El beneficio de la división quiere decir que si hay varios fiadores de un mismo deudor, la deuda se dividirá entre ellos en partes alícuotas.

Por tanto, lo más esencial de la fianza ordinaria es que en primer lugar se obliga al acreedor a dirigirse contra el deudor y sus bienes antes de poder reclamar el pago a ningún fiador.

De tal forma, pueden tardarse varios años para poderse dirigir contra el fiador, hasta que no se haya acreditado la insolvencia del principal y agotados todos los recursos.

Por el contrario, el avalista de un Título Valor, es decir, una letra de cambio, es un obligado solidario junto con el deudor principal. Esto quiere decir que se podrá dirigir la demanda contra uno, contra otro o contra ambos.

En el Juicio Cambiario, la falta de pago por el deudor principal, autoriza al tenedor de la Letra a ejercitar la acción directa contra el aceptante, firmante o librador y además, contra el avalista.

Así, el aval siempre representa una obligación solidaria, y cuando hubiese varios avalistas, cada uno deberá responder de la totalidad de la deuda avalada. Esto quiere decir en definitiva que el acreedor podrá dirigirse contra el avalista que tenga más patrimonio o que le ofrezca más garantías para poder recuperar la deuda avalada.

A&A Impagados.

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